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  • Mike Aryan

Volver a tu poder interior


¿Cuántas veces culpas a tus padres por no haberte dado el afecto o la educación que querías?

¿Cuántas veces responsabilizas a tu pareja por no darte lo que crees necesitar?

¿Cuántas veces señalas a tu jefe por no valorar tu trabajo?


Y si no te ha pasado a ti… ¿a cuántos a tu alrededor has escuchado?


Todas esas son señales de que estamos cediendo nuestro poder. Y la intención de compartirte esta entrada de blog es que puedas comprender cuántas veces lo hemos hecho y cómo volver a conectar con ese poder interior.




¿Cómo definiríamos poder?

Bueno, lo podríamos explicar como una facultad de influencia en algo que no es propio, sino que está afuera de esa fuente.


Muchas veces, el problema auténtico está en pensar que “el poder de decisión” o “de ayuda” radica allá afuera, en otras personas o circunstancias. Que el poder volver a tu paz está en alguien de afuera… ¡y no hay nada más equivocado que eso!


Sabes que estás cediendo tu poder personal cuando permites cosas que no te agradan. Si bien en todas las relaciones existen siempre inconvenientes o desacuerdos… lo importante es lo que hacemos con aquello que nos desagrada. Sabes que estás cediendo ese poder interno cuando después de mucho tiempo, ese “permitir” se convierte en un programa de supervivencia “para que el otro no se enoje” o “para que no pierda los beneficios” de ese acuerdo.


Sabes que pierdes tu poder personal cuando pides continuamente favores. Y no es que esté mal de vez en cuando solicitar ayuda, pero cuando los favores son un modo de vida, dependes de los demás y no desarrollas autonomía, misma que traerá consigo problemas más adelante. Esto nos mantiene como “niños emocionales.”


Si, ciertamente necesitamos de algunas “ayuditas” que nos permitan mirar objetivamente desde otro punto de vista, por ejemplo, la ayuda celestial de tus ángeles. Pero lo que en realidad los ángeles hacen, es que podamos encontrar dentro de nosotros esos recursos para devolvernos el poder. No es un camino fácil, pero vale la pena el esfuerzo.



¿Cómo volver a tu poder interior?

Primero requerimos tomar conciencia de lo que nos sucede y responsabilizarnos de aquello que sí nos pertenece: nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestras reacciones y nuestras actitudes.

De nada sirve querer regresar a nuestro centro si primero no separamos lo que sí podemos manejar y aquello que está fuera de nuestro alcance.


Te comparto unos tips para recuperar tu poder personal y volver a tu paz interna.


1. No desperdicies energía en la queja. Fíjate en la enorme diferencia que hay entre quejarse y resolver problemas. Quejarte no resuelve el problema y te mantiene enfocado en él. En su lugar, analiza la situación y si puedes hacer algo, soluciónalo en la medida de tus capacidades.


2. Define límites saludables y háblalos. Tu responsabilidad es reconocer que estas a cargo de tí mismo y para ello necesariamente debes establecer límites físicos y emocionales sanos con los demás. Si algo pasa que no te agrade, busca el momento adecuado para hablarlo.


3. Deja de compararte con los demás. Cuando tu autoestima depende de las opiniones de otros, te conviertes en una persona complaciente de alguien más. Recuerda que no necesitas gustarle a todos ni que estén de acuerdo con tus decisiones.


4. Explora tus valores y principios. Éstos te ayudarán a moldear una personalidad auténtica. Una persona con valores débiles tiende a copiar: la ropa de otros, las frases de otros, inclusive sus metas y objetivos. Como si vivir la vida de otro les diera felicidad. Date cuenta qué parámetros éticos y de vida te acompañan, bien dicen que los principios “jamás pasan de moda”… además en tiempos de adversidad, los valores te sostienen.


5. Toma responsabilidad de lo que sientes, piensas y haces. Decir “tu me haces sentir mal”, “tu me hiciste enojar”, “por tu culpa me siento triste”, “si me pasa algo va a ser tu culpa” es entregarle poder a los demás sobre cómo te sientes. n lugar de eso, acepta que depende de ti manejar tus emociones cambiando tu expresión sobre ellas, no es lo mismo decir: “yo me enojé”, “asumo mi tristeza”, “si me pasa algo yo me hago cargo”.





Comparte con tus amigos esta entrada, sobre todo con quien consideres que más necesite recuperar su poder personal. Deseo de corazón que esto sea una guía y una buena ayuda para regresar a tu centro.

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